Erik Bostrom, doctor y quilter En EEUU

Doctor y quilter, así se puede definir a Erik Bostrom. Este médico estadounidense ha saltado a la fama por coser mantas personalizadas para los futuros bebés. En ellas borda su nombre, la fecha de nacimiento, el peso y la altura. Un detalle que a buen seguro permanecerá para siempre con esos afortunados niños. 

Erik Bostrom con la máquina de coser

El doctor que cose mantas para sus bebés Imagen El pan de los pobres

Bostrom es un médico de familia que trabaja en el Riverwood Healthcare Center en Aitkin, Minnesota, situado en la zona rural. En estos centros hospitalarios no existen los obstetras y son los doctores como Erik Bostrom los encargados de ayudar en los partos. 

La idea

Cuando comenzó a trabajar con sus nuevos pacientes, este doctor tuvo una idea que muchos podrían catalogar de locura. ¿Por qué no preparar un quilt para los bebés y hacerles un regalo personalizado en el momento de su nacimiento? 

El doctor con un bebé y una de sus mantas

El doctor y quilter sujeta una de sus mantas personalizadas

La idea surgió de uno de sus compañeros y Bostrom pidió ayuda a su madre y a su cuñada, que le enseñaron a utilizar la máquina de coser. 

En un primer momento sus mantas estaban hechas con tela de peluche por un lado y franela en el otro. Para el bordado contrataba a una costurera de la zona que durante un año se encargó de cada una de las peticiones del doctor. 

Pasado este tiempo, esta bordadora se mudó de estado y no le quedó más remedio que adquirir una máquina de coser de segunda mano y encargarse él mismo de marcar cada uno de los quilts. 

Su faceta como quilter

Por el momento 15 niños han recibido uno de estos quilts, pero Bostrom planea que sean muchos más. Actualmente emplea entre tres y cinco horas en la elaboración de cada una de las mantas, y hasta 20.000 puntadas en los bordados personalizados.

Esta fantástica idea nos ha recordado a los Edredones del valor que se entregan en EEUU, a través de la  Fundación Quilts of Valor a los miembros del ejército y a sus veteranos de guerra. 

Sin duda, una iniciativa única que a este doctor y quilter le hubiese parecido una auténtica broma si se lo hubiesen propuesto durante su época de estudiante de medicina en la Universidad de Minnesota.

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